Cerrojos mesopotámicos de madera en la Taha (actualizado 14/04/25)

cerrojo de madera de castaño con llave de madera
Cerrojo de madera de la Taha

Algo a lo que estamos acostumbrados, que utilizamos diariamente, que nos aporta seguridad, que nos quiebra la cabeza si se nos pierde y que con alguna copa de más nos intimida, es el cerrojo y su némesis, la llave. Pocas veces nos preguntamos el origen de las cosas que utilizamos diariamente, y aún con mayor dificultad enlazaremos Mesopotamia con la Taha.

El cerrojo de madera, con su llave también de este material, aunque evolucionada en el siglo XX por los oriundos de la Taha en llave de hojalata, es un elemento que pasa desapercibido pero resulta de gran interés histórico si estudiamos su origen. El primer vestigio de un cerrojo de madera se remonta al palacio del rey Sargon II en Khorsabad, en la actual Irak, datado en el 722 a.C, en la ciudad de Nínive (el mayor centro urbano del mundo en su época y según la biblia, ciudad del pecado y de la depravación). Resulta emocionante saber que dicha solución todavía se encuentra en la Taha, un lugar donde el tiempo y el conocimiento parecen haberse congelado hasta nuestros días.

Según una teoría no confirmada, la introducción de estos mecanismos en la península fue debida al pueblo bereber, lo cual podría tener sentido por su origen en Oriente Medio.

En nuestro empeño moderno por destruir lo antes posible siglos y siglos de saber, hemos borrado en cuestión de 40 años toda huella de nuestro legado, aunque por suerte aún encontramos pistas del gran conocimiento de nuestros antepasados.

Portón de la Taha de castaño con cerrojo de madera, actualmente desaparecido, foto cedida por Maximino Mateos.

Los cerrojos de madera consisten en un armazón donde en su interior se encuentran unos pasadores verticales que al introducir una llave con unos pinchos en forma de cepillo, se realiza la apertura de la tranca o pieza de madera horizontal que se libera en el accionamiento.

En toda la Taha he podido constatar la existencia de cuatro de ellos, otros tres desaparecidos con pruebas gráficas, y dos más colgados de una pared de adorno. La probabilidad de que terminen desapareciendo por completo es alta y la única forma de evitarlo es mediante cultura y concienciación. Si algo lleva en un lugar 400 años, ¿tengo la potestad de eliminarlo o cambiarlo? Personalmente, tantos años pesan a la hora de tomar decisiones, y la mejor solución es a mi parecer, dejarlo como y donde estaba, conservarlo y que lo disfruten nuestras generaciones futuras, que nos verán como una mezcla de desaprensivos e incultos.

Mecanismo ilustrado

Ahora veamos la historia del cerrojo de castaño de Atalbéitar, propiedad de nuestro querido vecino Juan, cuyo suegro posó orgulloso junto a una obra de arte milenaria. Según Juan, él conocía la técnica detrás de aquel simple mecanismo, con incluso un rombo vertical tallado, una simbología muy repetida en la zona y que aquel artesano que lo diseñó quiso hacer prevalecer, ese tallado refleja el carácter de importancia del cerrojo.

El desenlace de esta historia es muy triste. La foto pertenece al 96, y según cuentan, un extranjero amigo de lo ajeno se llevó en el 2000 tanto el cerrojo como la llave, colgada detrás de la misma puerta, aprovechando la confianza y honestidad de los pobladores. Esperemos recuperarlo en algún momento, las casualidades existen.

Gracias a un encuentro casual e inesperado en Atalbéitar, Alfonso Castellón, arquitecto y escritor del libro que será publicado próximamente, Arquitectura Vernácula en La Alpujarra. Andalusian Highlands , nos aporta altruistamente valiosa información, como que él fue el autor de la foto del cerrojo del suegro de Juan (el mundo en un grano de arena...),adjuntamos la foto original.

Arquitectura Vernácula en La Alpujarra. Andalusian Highlands, cedida por Alfonso Castellón Gallegos para Casa Violeta.

No solo queda aquí la aportación de Alfonso, nos transmite una imagen de otro cerrojo con el mismo diseño pero claramente de diferente talla, lo que refleja el carácter de importancia del cerrojo y del rombo. Podemos ver la llave de castaño y su correspondiente tranca.

Y para rizar las casualidades de la vida, nos cuenta que Paco Reinoso (del cual tenemos artículos relacionados en la web, propietario original de la actual Casa Violeta) le regaló un cerrojo de madera, desmontado de una puerta de Atalbéitar la cual desconocemos, lo que nos permite seguir contrastando la teoría que hemos desarrollado. Las imágenes hablan por si solas.

Alfonso se ha comprometido a donarlo a Casa Violeta con la condición de que sea devuelto a su uso primigenio, cosa que he aceptado, lo dejo aquí por escrito y que expondremos en nuestro siguiente encuentro, en el primer curso de suelos de yeso y trabadillo, más información aquí.

Ilustración de Donald Gray en el libro "La construcción tradicional en la Alpujarra Granadina"

Actualización 14/04/25

Gracias a la difusión del artículo, hemos sido conocedores de un nuevo cerrojo aún en "uso" en la Taha, gracias por la aportación y seguro que seguiremos actualizando con novedades.

Cerrojo de madera catalogado por Maximino Mateos en la Taha

Juan comentó que el pueblo estaba lleno de dichos cerrojos de madera hasta no hace mucho. De hecho, Paco Reinoso, otro gran habitante de Atalbéitar, era un experto en copiar las llaves en hojalata. Siempre llevaba un gran manojo de ellas colgado.

Desde casa Violeta fomentamos la cultura y la recuperación de las tradiciones. Visite nuestro programa de cursos con el que pretendemos seguir recuperando las artes de la construcción.

Otro de los cerrojos de la Taha que ha perdido el pasador.

Artículo creado por Emilio Quirós para Haratalbeitar y Casa Violeta, donde fomentamos la cultura en todos sus ámbitos. Todas las imágenes no referenciadas han sido realizadas por Casa Violeta. Agradecemos la colaboración desinteresada tanto de Maxi como de Alfonso.

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